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La inclusión escolar de nuestros niños es absolutamente positiva, ya que propicia un espacio natural donde podrán interactuar con pares, imitándolos y adquiriendo habilidades sociales. De esta forma los compañeros pasarán paulatinamente a ser los referentes más importantes para los alumnos integrados, logrando progresivamente mayor independencia del adulto.
Entendemos la integración como algo que se va haciendo y construyendo con la práctica. Cada maestro, junto al maestro integrador va aprendiendo en la medida que interactúa con el alumno, el método se construye poco a poco y se modifica.
La integración escolar enriquece a todas las personas que intervienen en ella. Los alumnos integrados se preparan para la vida adulta en un ambiente normalizado y los otros alumnos tienen la oportunidad de ampliar su repertorio de destrezas sociales y enriquecer su formación personal. Los docentes amplían su experiencia y aprenden a tratar la diversidad.
De esta participación todos podemos sacar una experiencia positiva y todos podemos aprender más, conocer mejor y relacionarnos más adecuadamente. Para esto contamos con un equipo de profesionales que cumplen el rol de maestras integradoras o acompañantes pedagógicos seleccionados y formados conscientemente en un curso introductorio de capacitación, preparándolas acorde al perfil de cada niño, con una supervisión y seguimiento diario. De esta forma coordinamos un trabajo en equipo entre el centro terapéutico, la institución escolar y la familia para lograr un desarrollo favorable de nuestros niños.
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